Japan Brief/FPC, No. 0695

 

25 de diciembre de 2006

 

 

Los presupuestos para el ejercicio fiscal de 2007 se caracterizan por la disminución de la emisión de bonos, pero las medidas para la reconstrucción fiscal son insuficientes

 

El 24 de diciembre, el Gobierno aprobó el borrador presupuestario para el ejercicio fiscal de 2007 que comienza el próximo día 1 de abril, el cual asciende a 82,9 billones de yenes (708.000 millones de dólares). Una característica importante del borrador presupuestario es la considerable reducción de la emisión de nuevos bonos, la cual se considera como una mejora a corto plazo más rápida de lo esperado en el deteriorado estado financiero. El proyecto de ley presupuestario ha sido enviado a la Dieta para su deliberación y aprobación, la cual se espera para el próximo mes de marzo.

 

Excluida la emisión de bonos, los ingresos fiscales y los provenientes de otras fuentes alcanzan un total de 55 billones de yenes, mientras que los gastos generales excluidos los costes derivados del servicio de la deuda y los impuestos de asignación local se elevan a un total de 57,4 billones de yenes. La cantidad prevista para la nueva emisión de bonos es de 25,4 billones de yenes, lo que supone una caída brusca con respecto a los 32 billones de yenes emitidos durante el actual ejercicio fiscal, y el mayor recorte efectuado hasta ahora. De hecho, la cantidad es la más baja de los últimos 16 años. Los gastos generales suben un 1,3% con respecto al actual ejercicio fiscal. El sector que aglutina más gastos es el de la seguridad social, los cuales suponen un 45% del total, seguido de las inversiones en obras públicas, con un 14% y los gastos de defensa, con un 10%.

 

Dado que la compilación de los presupuestos para el ejercicio fiscal de 2007 ha sido la primera tarea presupuestaria para el Gobierno bajo la dirección del primer ministro, Shinzo Abe, que tomó posesión del cargo en septiembre, el borrador presupuestario está siendo valorado en el contexto de sus dos tareas fiscales fundamentales, a saber: reducir la deuda pública para recuperar la salud fiscal y garantizar un crecimiento económico estable. El presupuesto también representa el primer año del programa de 5 años de Política de Base para la Gestión Económica y Fiscal, presentado a primeros de este año por el entonces primer ministro, Junichiro Koizumi, con la intención de lograr el denominado balance primario, en el que los ingresos procedentes de otras fuentes distintas de los bonos coincidirían con los gastos, una vez excluidos los costes del servicio de la deuda, para el 2011.

 

Abe presumía de que esta brusca reducción de la cantidad de bonos de nueva emisión constituía un gran logro en línea con la obligación de mejorar la situación fiscal. La reducción ha sido posible en gran parte por el incremento inesperado de los ingresos tributarios, especialmente aquellos derivados de los impuestos corporativos, gracias a la recuperación empresarial. La tasa rebajada del impuesto sobre la renta de las personas físicas, que ha estado vigente durante años, también se mantendrá. Como consecuencia, el índice de dependencia de la emisión de bonos disminuirá en 6,9 puntos hasta el 30,7% en el ejercicio fiscal de 2007, comparado con más del 40% de hace unos años, pero aún se sigue considerando elevado.

 

A pesar del autoproclamado avance de Abe hacia una mejor situación fiscal, los medios de comunicación le restaron importancia al considerarlo como un producto accidental del incremento de los ingresos tributarios, y no derivarse de incesantes y denodados esfuerzos por reducir el gasto. Dado que la cantidad de los ingresos tributarios depende de la situación empresarial y podrían disminuir en el futuro, los medios de comunicación sostenían que la verdadera salud fiscal no puede garantizarse sin llevar a cabo verdaderos esfuerzos para reducir el gasto y lograr el consenso sobre una subida del impuesto sobre el consumo, la cual, tarde o temprano, se considera inevitable.

 

Sin embargo, ante las elecciones a la cámara alta previstas para julio de 2007, los amplios debates sobre el incremento del impuesto sobre el consumo parecen haberse interrumpido, debido a su obvia impopularidad política. Se sospecha que incluso el gobierno Abe se está viendo tentado a retrasar, en la medida de lo posible, la subida del impuesto sobre el consumo merced a que, con el auge de la economía, obtiene bastantes ingresos a través de la recaudación del impuesto de sociedades y el impuesto sobre la de las personas físicas. Además, tareas difíciles que entran de lleno en la estructura del gasto, como, por ejemplo, los crecientes gastos en seguridad social y en atención médica, y el impuesto de asignación local, que destina un 30% de los ingresos fiscales nacionales en concepto de subvención a las administraciones locales, han sido aparentemente eludidos en la compilación de los presupuestos.

 

Aun cuando la nueva emisión de bonos durante el ejercicio fiscal de 2007 disminuya considerablemente, la deuda activa del gobierno central y de las administraciones locales combinada seguirá siendo elevada y no dejará de aumentar. La deuda pública a largo plazo a finales del ejercicio fiscal de 2007 (31 de marzo de 2008) se espera que alcance los 773 billones de yenes (6,6 billones de dólares), aproximadamente el 150% del producto interior bruto de la nación. Se prevé que en ese momento los bonos del estado en circulación alcancen los 547 billones de yenes (4,6 billones de dólares), el equivalente a 10 años de ingresos tributarios.

 

Los medios de comunicación expresan su descontento con la debilidad de las medidas de reforma del gobierno Abe

Los comentarios de la prensa se mostraron críticos en general con el primer ministro Abe por no llevar a cabo los cambios necesarios en la estructura fundamental presupuestaria para lograr la salud fiscal a largo plazo. El Asahi Shimbun, en su editorial del 21 de diciembre, escribía en relación con “la mayor reducción efectuada hasta la fecha” del endeudamiento público: “Para estar seguro, el gobierno se ha marcado un importante objetivo fiscal como primer paso para conseguir la salud presupuestaria. Pero a menos que se mantenga este ritmo de mejora durante los próximos años, el objetivo de evitar que la nación caiga en una inminente quiebra fiscal no podrá conseguirse”. El periódico sostenía que “el Gobierno debería aplicar el hacha presupuestaria a las gastos desproporcionados de personal dentro del sector público e impulsar reformas para mejorar la eficiencia administrativa”, y que “no puede haber más demora en la revisión fundamental del régimen tributario en el que se incluye el impuesto sobre el consumo”.

 

El Mainichi Shimbun, en su editorial del 21 de diciembre, también le ponía buena nota a la reducción en la nueva emisión de bonos, peo decía que “el borrador presupuestario en su conjunto no puede calificarse por encima de la nota de aprobado”. “Si el gobierno Abe va de verdad en serio sobre la rehabilitación fiscal, debería adelantar el objetivo de alcanzar un superávit en el balance presupuestario primario del gobierno nacional y las administraciones locales combinado en dos años con respecto al 2011 previsto”, sostenía el periódico.

 

El Yomiuri Shimbun también advertía en su editorial del 21 de diciembre que el optimismo sobre el presupuesto parece un tanto prematuro. “Aun cuando la nueva emisión de bonos vaya a verse reducida, la dependencia del endeudamiento sigue siendo elevada puesto que supone el 31% del total de los ingresos. Se necesitan fuentes estables de ingresos que no estén sujetas a las fluctuaciones propias del estado de la economía. Lo que cumple con este requisito es el impuesto sobre el consumo. El gobierno Abe debería reafirmar que el incremento del impuesto sobre el consumo es inevitable para estabilizar el curso de la rehabilitación fiscal”.

 

El Nihon Keizai Shimbun, por otra parte, en su editorial del 21 de diciembre, reconocía el mérito del primer ministro Abe por “resistir la presión interna de su partido para que se incrementara el gasto, como, por ejemplo, a través de inversiones en obras públicas que atienden las demandas de las áreas locales, a la vista del aumento de los ingresos fiscales propiciado por la recuperación económica y las próximas elecciones a la cámara alta el próximo verano, así como al mantenimiento de la disciplina fiscal bajo su liderazgo como primer ministro”. Sin embargo, expresaba su desencanto por que “lo único que ha sido capaz de hacer fuera contener las presiones para incrementar el gasto, dejando así muchas de las reformas fundamentales como tareas para el futuro”. Sostenía que “lo que resulta más peligroso es la sensación de satisfacción que se desprende del aumento de los ingresos fiscales en una economía en expansión. Ahora más que nunca, se necesitan reformas constantes para consolidar el potencial de crecimiento al mismo tiempo que se mantiene la disciplina fiscal”.

 

El Sankei Shimbun se mostraba más crítico, al decir en su editorial del 21 de diciembre que “el gobierno Abe, que ya aplazó el debate del impuesto sobre el consumo para después del otoño, también se ha tomado con calma los recortes del gasto. Ha acentuado la ralentización de las reformas aun cuando el ejercicio fiscal de 2007 sea el primer año del programa de la reforma fiscal cuyo objetivo es el gasto y los ingresos juntos”.

 

 

 

 

 

 

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